Hace tiempo que tienes pareja pero tienes ganas de conocer gente. Es el momento de que te replantees algunas cosas.

Todo el que haya terminado con alguien lo sabe. A veces cuesta admitirlo, tanto, que hay gente que no lo admite jamás. Todo el mundo conoce parejas que siguen juntas a pesar de que todos a su alrededor saben que separados estarían mucho mejor. Podrían volver a conocer gente, buscar la persona adecuada o simplemente disfrutar de la maravillosa soledad elegida, pero prefieren seguir en una relación tóxica. ¿Por qué?. Hay muchas razones para ello, pero nos vamos a detener en las más importantes.

  • Comodidad. Algunas personas prefieren lo malo conocido que lo bueno por conocer. ¡La de cosas que voy a tener que hacer -piensan-  si corto ahora! Separar cuentas corrientes, alquilar otro piso, ver quién se queda al perro, ponerse a buscar pareja. Por lo general nos pasamos la vida buscando la estabilidad, los cambios suelen disgustar a la mayoría de las personas, pero esa no es una buena razón para alargar tu relación.  
  • Miedo. Algunos psicólogos afirman que es este sentimiento, y no el amor, el verdadero motor de la humanidad. Hacemos y dejamos de hacer más cosas por miedo que por amor. Miedo a hacer daño al otro, miedo al momento preciso de cortar, miedo al qué dirán, miedo a la soledad, miedo a no ser querido, miedo a no volver a querer. Pero por mucho que el miedo sea un fantástico mecanismo de autoconservación que ha ayudado a la especie humana a sobrevivir, sigue sin parecer un motivo adecuado para seguir adelante con una relación que no funciona, sobretodo si uno no es capaz de encontrar otros motivos de peso para continuar.
problemas en la relacion
11 señales inequívocas de que tu relación esta acabada.
  • Responsabilidades conyugales. La cosa se complica cuando hay hijos o mascotas de por medio. O hipotecas. O ambas cosas. Es evidente que la decisión de cortar es mucho más complicada de tomar cuantas más implicaciones tiene. Es importante entender que todos los problemas se pueden resolver, en muchos casos, se utilizan las responsabilidades conjuntas como una excusa para no hacer algo que nos resulta incómodo: enfrentarnos a nuestra pareja y terminar con la relación.

Lo peor que puede hacer una persona para enfrentarse a un problema es aplazarlo. Creer que es un problema para su yo del futuro, como si fuesen dos personas distintas. Con las relaciones de pareja esta verdad es mucho más acusada, porque las decisiones que se toman afectan a otra persona. Y cuanto más se tarda en dejar de ser un avestruz, más daño se causa, a la larga tu pareja te agradecerá que tomases esa decisión, por mucho que el momento sea desagradable y acabe en lágrimas gritos e insultos. Follamigos te recomienda encarecidamente que abordes el problema si se presentan algunos de  estos síntomas:

Sexo mediocre

En las relaciones de pareja el sexo suele ser de una importancia capital, la calidad y la cantidad de las relaciones sexuales que tiene una pareja es una buena manera de medir el estado de la misma. No tiene por qué ser igual en todas pero si algo va mal en el sexo, no suele ser un buen síntoma.

  • No lo hacéis con tanta frecuencia. Antes lo hacíais en cualquier parte. No podíais ver una película hasta el final sin saltar uno encima del otro. Ahora es una suerte si os apetece a los dos a la vez.
  • No es de la misma calidad. Sea como sea, es falto de pasión, rutinario, un trámite. La imaginación y las ganas de sorprender a la otra parte se han acabado, no te esfuerzas en complacer, solo en acabar y pasar a otra cosa.

Aunque puede haber factores externos que justifiquen cambios en vuestros hábitos sexuales, del tipo estrés en el trabajo, problemas de salud o familiares. Lo normal es que sean un claro indicio de que las cosas no marchan como antes. Intentad arreglarlo si vale la pena, si no, es mejor que cada uno siga con su vida y empecéis a conocer otras personas por vuestra cuenta.

Disminuye la confianza

Una de las mejores cosas de estar con alguien es poder contarle cualquier cosa. Si esto cambia es por algo. Por no hablar de que en muchos casos la desconfianza es un reflejo de nuestra propia disposición cometer infidelidades, de modo que proyectamos sobre nuestra pareja nuestros propios sentimientos negativos.

  • Empiezas a tener secretos. Ya no te hace gracia que te coja el móvil. Conociste a una persona que te ha caído genial. Tanto, que no te apetece contárselo porque sabes que no se lo va a tomar a bien, justo lo mismo que tú si te enteras de alguno suyo.
  • Sospechas que tu pareja los tiene. Sucede lo mismo a la inversa. ¿Por qué ha cambiado la contraseña del facebook? Posiblemente por la misma razón por la que tu te has dado de alta en la página de contactos que más crece de España, está tanteando el terreno porque, como tú, nota que esto no funciona.

Este tipo de cosas no tienen por qué significar nada. Cada pareja es un mundo. Pero alguien dijo una vez: “Cuando las sombras acechan, es que te estás acercando a la verdad”.

Quizá ha llegado el momento de conocer gente distinta y estás aplazando el momento, puede que por miedo a hacer daño a la otra persona, pero piensa que ella puede estar pensando lo mismo, es el momento de una buena charla.

Benditos amigos

Cuando conociste a tu pareja dejaste de ir tanto con tus amigos, algo completamente normal. Ella era tu nueva mejor amiga y, además, tenías relaciones sexuales. Pero de un tiempo a esta parte los ves más y prefieres quedar con mucha gente cuando sales por ahí con ella.

  • Huyes de la intimidad. No tienes ganas de quedarte a solas con ella. Se te acaban los temas de conversación y te aburres, las cosas que antes te resultaban encantadoras, como las cenas en restaurantes románticos se vuelven tediosas, silenciosas e incómodas, y quedarse en casa a ver la tele o una peli es un infierno porque no os ponéis de acuerdo.
  • No le haces tanto caso en público. Antes todos os decían lo empalagosos que érais, siempre con carantoñas, dándoos besitos y haciendo  arrumacos. Eso se terminó hace tiempo, ahora casi ni os cogéis de la mano y si hay otras personas con las que hablar mejor que mejor, así por lo menos tenéis algo que contaros al llegar a casa.
Salir siempre con amigos

Peleas absurdas

Discutir con una pareja es normal, sobre todo cuando hay motivos. Infidelidades, por ejemplo. Si tu pareja te descubre con un hombre casado, es normal una fuerte discusión. Es más, incluso puede llegar a ser útil si sirve para poner encima de la mesa ciertos aspectos que hay que solucionar. A grandes rasgos, hay dos tipos de peleas conyugales.

  • Peleas motivadas por hechos más o menos graves. Éstas pueden ser destructivas o constructivas. Si se soluciona el problema la pareja saldrá reforzada y la reconciliación será maravillosa. Las relaciones largas van de eso.
  • Peleas irracionales. Motivadas por pequeñas estupideces, sin objeto claro, que sin embargo pueden desembocar en broncas monumentales. Empieza por una cama sin hacer y si no se para a tiempo termina en reproches de gran calado psicológico.

No es lo mismo discutir por ligar con chicas que porque se te olvidó tender la ropa. Esa es la clave, no tanto el discutir porque sois personas con carácter, como hacerlo por cualquier cosa o pequeño detalle de vuestra vida diaria. Si discutís mucho por tonterías, de nuevo, algo está pasando.

Indiferencia

Cuando después de haber pasado todo tipo de problemas con esa persona, haber vivido con ella y haber compartido tantos momentos, deja de importante tienes ante ti la prueba definitiva de que algo se ha roto entre vosotros. Las personas que nos importan son las que pueden despertar en nosotros sentimientos, sea alegría, tristeza o ira. Si los sentimientos desaparecen carece de sentido continuar con la relación. No suele ser fácil de detectar, pero suele manifestarse de dos maneras habituales:

  • Empiezas a olvidar cosas importantes. Su cumpleaños, detalles de vuestras citas anteriores, planes o las cosas que le gustan. Al principio son cosas sin importancia, pero este es un camino que cuesta poco recorrer y lo haces sin darte cuenta.
  • No te preocupas. Ni por tu aspecto, ni por ordenar la casa o tener detalles, todas las pequeñas cosas que hacen que una relación funcione y sea satisfactoria. Además, al dejar de preocuparnos por los detalles nos sentimos más relajados, lo cual solo hace que sea más fácil caer en estas rutinas y más difícil identificarlas

Cuando se sigue en una relación solo porque se está cómodo, o porque nos hemos acostumbrado a estar en pareja es una pérdida de tiempo para las dos personas implicadas. Es complicado que una persona que ha dejado de interesarnos vuelva a hacerlo en el futuro. Además, es fácil sentirse atrapado en la comodidad de la rutina, por lo que tenemos que estar muy alerta con la autocomplacencia.

Aunque haya parejas que pueden aguantarlo todo, no todas están hechas para durar, por lo que tenemos que estar preparados para afrontar la posibilidad que estamos en una de las que no lo están. En estos casos lo aconsejable es hablarlo con la otra persona, tratar de solucionarlo, si se quiere y se puede, y si no, dejar la relación y seguir adelante con nuestras vidas. Es una solución complicada, pero es lo mejor para las dos partes, empezar cuanto antes a rehacer vuestras vidas.

Salir con otras personas, iniciar otras relaciones, o disfrutar durante un tiempo de la vida de soltero, las citas esporádicas, las relaciones de amigos con derechos y cualquier otra cosa que siempre hayas querido probar. Ah, por muy doloroso que sea para la otra persona también es lo mejor para ella, antes será capaz de superar la ruptura.

Como hemos dicho anteriormente, hay tantos tipos de relación como personas en el mundo, y nada es categórico, pero hay señales a las que se les debería prestar atención. El ser humano tiene una habilidad única entre todas las especies que viven en nuestro planeta: engañarse a sí mismo. ¿Seguro que quieres seguir en una relación que avanza por la inercia de los años hacia ninguna parte? ¿No sería mejor que te dieras de alta gratis en Follamigos y empezaras a conocer mujeres reales con las que tener citas sin compromiso?

Otros artículos que te pueden interesar:

Rating: 4.0. From 20 votes.
Please wait...
3 Comments
  1. Anónimo

    Pues es la verdadera historia de los dos

    Rating: 3.0. From 2 votes.
    Please wait...
  2. Anónimo

    En todas las casas cuecen habas,la rutina monotonia falta de tiempo hacen k la pasion se acabe .sin quererlo as entrado en un circulo k no lleva a ninguna parte , te sientes confuso .

    Rating: 1.0. From 1 vote.
    Please wait...
  3. Domenec

    Hola, me llamo Domènec. Estoy leyendo este artículo, y me estoy quedando algo flipando. Porqué me siento identificado con aspectos reales vividos exactamente como se relatan en este apartado si bien no son todos, por lo menos 3 puntos si.

    Rating: 1.0. From 1 vote.
    Please wait...
Escribe aqui tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

borrar formularioEnviar