Salir a ligar con mujeres puede llevar a un sueño o a una pesadilla, intentamos enseñarte los errores más comunes para que no caigas en ellos.

El fin de semana pasado J. decidió salir con sus amigos a conocer chicas. Lo ha hecho varias veces, pero lleva varios días pensando en lo que le pasó la última vez. Todo empezó el viernes, al salir de trabajar se sentía con suerte. Fue a comprarse una camisa nueva, porque sabe lo importante que es causar una buena impresión a la hora de ligar con mujeres, llamó a sus amigos y los convenció para salir a cenar el sábado. Como se sentía con suerte, no planificó demasiado lo que iban a hacer el día siguiente, no entró en follamigos para concertar una cita con una usuaria, ni llamó a ninguna de sus amigas, tampoco intentó acercarse a la compañera de trabajo que le gusta. No, confió en su instinto, su suerte y la sensación que tenía de que nada le podía salir mal.

Llegó la noche del sábado, se arregló para salir, cenó con sus amigos y los convenció para ir a un bar a tomar algo y a intentar conocer mujeres. Una vez allí, se acercó a un grupo de chicas que parecían estar celebrando algo, puede que un cumpleaños o una despedida, fuera como fuera, estaban animadas. Habló con algunas, se tomó unos chupitos con ellas, todo parecía ir bien, pero al rato se fueron a otro bar, insistió en acompañarlas, sin embargo las chicas, por su parte, preferían ir a su aire. 

Dos copas después, se acercó con un amigo a dos chicas que estaban en la mesa más apartada del local, no fue su mejor decisión, una de las chicas estaba llorando y contando sus problemas a su amiga, de modo que la broma que hizo para romper el hielo no cayó en aquellas dos chicas como él pensaba. La noche aún era joven, de modo que J. y uno de sus amigos, cagados con unos cuantos chupitos de tequila y mucha ilusión por encontrar a una mujer con la que tener una aventura de una noche, se fueron a la discoteca.

Hicieron la cola, pagaron su entrada, y como hacemos todos, peregrinaron a la barra a por su consumición. Desde allí echaron una ojeada al local en busca de grupos de mujeres solteras. Había varios en la pista de baile, y hacia ellos fijaron su rumbo nuestros intrépidos exploradores. Pronto descubrieron que ligar en la discoteca no era tan fácil como ellos querían, las copas y la falta de habilidad bailando no ayudaban, pero decidieron compensar con su simpatía natural. Tampoco funcionó, incluso una de las últimas chicas a las que se acercó se enfadó con él, discutieron, se enfadó y decidió dar la noche por terminada. Volviendo a casa empezó a pensar en lo que había pasado esa noche, primero concluyó que todas las mujeres estaban locas, pero pronto comprendió que esa era una explicación demasiado simplista, si cuando sale a ligar suele salir solo, el problema tiene que ser él. Está un poco preocupado, por eso vamos a tratar de ayudarle y explicarle los errores básicos que cometió a la hora de ligar con mujeres.

La historia de J. es un verdadero compendio de lo que no se debe hacer en estas situaciones, trataremos de explicaros y condensar los fallos más habituales con la esperanza de que ni él, ni nadie vuelva a repetirlo:

Salió solo con la idea de ligar. Hay cosas que cuanto más pensamos, peor hacemos, conocer mujeres es una de ellas, y es que cuanto más lo deseamos más torpes parecemos. Lo que sucede es curioso, pensamos tanto en ligar, en aplicar lo que hemos leído en internet o en un libro, que nos olvidamos de ser nosotros mismos, estamos tensos, somos menos divertidos y en consecuencia menos atractivos. Para ligar puede que sea una buena idea enfocarlo más como salir con la mente abierta, no cerrándonos a que pase nada, incluso buscarlo de forma activa, pero no dejar que sea lo que determine si la noche ha sido un éxito o un fracaso ni se convierta en una obsesión, como hemos dicho antes, esa ansiedad es la tumba donde enterrarás tus esperanzas de tener un encuentro esporádico esa noche.

No planear. Confiar en nuestra corazonada, creernos los amos del mundo, en resumen, el exceso de autocomplacencia nunca nos va a llevar a buen puerto. Tampoco hablamos de planear cada segundo de nuestra noche, las cosas tienen que surgir de forma natural. Pero no es mala idea consultar a la gente que conoces si van a salir, por dónde van a hacerlo y con quién. Tener planes de emergencia por si tus amigos se cansan y se van a casa antes puede salvarte muchas noches. También puede ser buena idea consultar los eventos que hay en tu ciudad, por ejemplo, si tomando unas cervezas conoces a unas chicas, siempre es más fácil que se apunten a tus planes si tienes algo pensado que un simple “pues buscamos un bar por ahí y nos tomamos otra”. La iniciativa y la capacidad de planear son cosas que las mujeres adoran de los hombres

Beber demasiado. Si bien un par de copas nos pueden ayudar a desinhibirnos, y pueden llegar a tener impacto positivo en el rendimiento sexual, no es menos cierto que cuando salimos no nos solemos controlar. Es muy fácil perder el control, beber de más, y tomar esa copa o ese chupito fatales que nos llevan de ser el rey de la noche a un borracho lamentable. Es importante controlar lo que bebemos, y sobre todo beber mucha agua. Si cada dos cervezas o cada copa alternamos con un botellín de agua, ayudaremos a reducir considerablemente la intoxicación etílica. A la hora de ligar con mujeres, la sobriedad puede ser una gran ventaja. 

Normalmente no seremos los únicos pretendientes de una chica en el bar o la discoteca, de modo que ser los que mejor conversan o los que mejor aguantan la compostura nos puede hacer realmente atractivos a la hora de iniciar el flirteo. Además, llegado el momento de la verdad, el alcohol es capaz de jugarnos malas pasadas en la cama, tenlo en cuenta cuando creas que no pasa nada por tomarte otra.

Agobiar. La perseverancia y la constancia son dos de las cualidades más valoradas en las personas, tanto a la hora de conseguir trabajo, como cualquier otra meta en la vida, son esenciales, pero cuando se trasladan al terreno de las relaciones personales, y más concretamente cuando se trata de conocer chicas, suelen ser desastrosamente malinterpretadas. Muchos hombres cometemos el error de insistir hasta la molestia. La mayoría de las veces no nos damos cuenta, creemos que es un romántico gesto de fe y convicción, pero para la mujer que lo sufre es una invasión de su espacio y posiblemente le estemos fastidiando la noche. Lo mejor es ser simpático y mantener unas ciertas distancias al principio, si la cosa va bien, esa distancia se reducirá de forma orgánica, sin que nos demos cuenta. Tenemos que estar preparados para el rechazo y hay que afrontarlo con una cierta dignidad. Presionar hasta que la otra persona nos rechace frontalmente la hará sentir violenta, y no es el tipo de sensación que se quiere despertar cuando tratamos de seducir a una mujer.

No fijarse en los detalles. Cuando entras en un local con la intención de ligar, es importante tener en mente que no todas las mujeres están buscando hombres, por obvio que parezca, tu discoteca preferida no es Follamigos. Ligar es más fácil, y sobre todo ahorra tiempo, si te fijas en las señales. Por ejemplo, si se fijan en los chicos que hay a su alrededor, si están teniendo una conversación que parezca privada o su aparente estado de ánimo; son pequeñas pistas acerca de la predisposición a iniciar relaciones o contactos esporádicos. Escoger a la persona correcta te puede ahorrar muchas invitaciones y conversaciones infructuosas, invierte un poco de tiempo en observar a la gente de tu alrededor, además, siempre se te puede ocurrir un tema de conversación o algo ingenioso que decir en ese teimpo. No pierdes nada y puedes ganar mucho.

Parecer desesperado. Probablemente uno de los peores errores de todos, suele llevar a las prisas, y sabemos que no son buenas consejeras. Ligar con una mujer es en cierta forma negociar, estamos tratando de convencerla de que somos un buen partido, estamos vendiendo nuestras cualidades esperando que se sienta interesada por ella. Teniendo esto en mente, la prisa debilita nuestra posición negociadora, por tanto no es una buena estrategia. Es importante mantener cierta compostura, no estar mirando al escote ni intentar nada demasiado rápido. La paciencia es una de las claves del éxito.

Usar tópicos o frases hechas. “¿Estudias o trabajas?” Todo un clásico del ligoteo ibérico, pero es mejor dejarlo para los libros de historia. Cuando ligamos es importante ser naturales, las frases hechas y los tópicos no lo son, pero si son terriblemente aburridos, por tanto deberíamos tratar de evitarlos a toda costa. Pueden servirnos para empezar una conversación, pero debemos abandonarlos una vez hayamos iniciado el acercamiento, de otra manera corremos el riesgo de volvernos repetitivos para la otra persona y convertirnos en un “next” en su memoria.

Intentar ligar con todas. El enfoque estadístico o de red de deriva, que se puede resumir en: tira la caña a todas que alguna picará; es probablemente una de las ideas que más ridículos ha provocado. No solo desprende machismo y olor a rancio, es que además no va a funcionar. Las amigas hablan y se cuentan las cosas, así que es probable que no cuele eso de que te parece muy especial, cuando quince minutos antes se lo has dicho a dos de sus amigas, te hace parecer desesperado, y ya hemos visto antes que eso no te ayuda. Por no decir que a nadie le gusta sentirse segundo plato, y es lo que estás diciendo con tu actitud.

Elegir mal el lugar. Uno de los enfoques más habituales a la hora de ligar con mujeres es el de tratar de buscar afinidades, tener cosas en común ayuda a que la conversación sea más fluida, nos hace sentir cómodos, y nos permite parecer más interesantes, todas ellas son sensaciones que queremos despertar. Es por esa razón por lo que debemos escoger con cuidado el lugar al que vamos. Por razones obvias, debería ser un lugar que encaje con lo que nos gusta, y que por tanto vaya a atraer a otras personas como nosotros, con las que a priori nos será más fácil tener una relación fluida. 

La conclusión es sencilla, si no te gusta bailar no vayas a la discoteca, busca un bar con música y ambiente de tu gusto, o cualquier otro entorno en el que te sientas cómodo, te ayudará a proyectar seguridad y a parecer más atractivo.

No mientas. Es sucio y rastrero, no suele funcionar porque las mentiras son difíciles de sostener, y sobre todo puedes acabar haciendo mucho daño a la otra persona. No digas que estás enamorado de una chica solo para tener una noche de sexo ocasional, pensad que una mentira solo funciona si la otra parte está dispuesta a creer en ella, y no está bien jugar con los sentimientos de nadie.

Estos son solo diez de los errores más habituales, se pueden cometer muchos más, conocer gente es complicado, aunque siempre puedes recurrir a la mayor página de contactos de España para que te ayude. No seas como J. y haz que tus noches vuelvan a ser memorables gracias a Follamigos.com.

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3 Comments
  1. JaimeOstos

    Jajajaja, muy identificado con el pavo este

  2. CaarlosR

    Me hubiese gustado saber eso cuando iba ala universidad, madre mia, como me hubiera puesto las botas!!!

  3. EstebanN

    Ese el el decálogo de mis noches, pero al final y rascando siempre se puede pillar algo 😉

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